¿Como crea perlas una ostra?

El aspecto de la otra, con su blando y resbaladizo cuerpo, no es cosa muy agradable a la vista y, sin embargo, la otra produce una de las cosas más hermosas de la naturaleza. De ella sacamos la perla.

¿De qué manera de criar las perlas en la ostra?

De la manera más rara que podríamos imaginar.

Cuando la otra es todavía muy pequeña flota en la superficie del agua sin concha de ninguna clase, como si fuera un pedacito de gelatina. Pero en
cuanto empieza a formarse de la concha y comienza a ser demasiado pesada para flotar, se sumerge, y va hacia el fondo del mar. Allí se encuentra en su verdadero elemento; se pega a una roca u otro cuerpo cualquiera, abre sus valvas y deja que penetre el agua del mar, con su arrastre de objeto pequeñísimo que sirven a la otra para alimentarse y engordar.

perlasEn ocasiones, junto con esos objetos diminutos vienen cuerpos extraños, tales como huevecillos de peces, granos de arena, pedacito de insectos marino, etcétera, que se depositan entre las conchas y el cuerpo de la ostra. A veces no pueden el animal arrojar de sí esos cuerpos extraños, que les causan verdaderas molestias, y entonces empieza a trabajar para cubrir el en enojoso objeto con una materia fina y suave.

Y es entonces cuando sucede lo verdaderamente sorprendente: del cuerpo viviente de la ostra empieza a desprenderse un fluido que van cubriendo el referido objeto, y endureciéndose sobre el; es excluido mana sin cesar; poco a poco forma capaz superpuestas y, de este modo, el cuerpo extraño va gradualmente aumentando de tamaño, hasta convertirse en una hermosa perla. Así es como se forman esa preciosa perla que la señora luz en el engarzadas en sus collares, sortijas y brazaletes.

También produce la otra, además, otra materia parecida a la perla, que se conoce con el nombre de mandril perla o nácar y que no es otra cosa que el forro interior de la concha, el cual se emplea para la fabricación de botones, mangos de cuchillos, etcétera.perlas

La cara exterior de la concha es muy vasta y rugosa; pero la cara interior, en la cual reposa el cuerpo del animal, es necesario que seas suave, y ello lo consigue mediante el fluido de que hemos hablado en el párrafo anterior, que llega a formar una superficie muy fina y de unos reflejos y dureza que sólo pueden compararse con los más preciosos esmaltes.

Las ostras petroleras más apreciadas son las que se encuentran en las costas de Australia, en la nueva Guinea, en borneo, en las Filipinas y en Ceylán. Dichas perlas son sacadas de las profundidades del mar por busos

 

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