¿Podemos ser despedidos de la tierra?

No podemos ser despedido de la tierra porque ésta nos sostiene por medio de su atracción. Gracias a su ingente masa de la tierra un polo de atracción tal, si deseamos huir de ella, habremos de contar con otra fuerza suficientemente potente para poder contrarrestar la que nos empuja hacia la tierra. Por esto, aunque no podamos caer de la tierra, podemos fantásticamente imaginar un cañón suficientemente poderoso que nos lance fuera de ella; pero tal cañón habría de ser 1000 veces mayor que los más grande que hasta ahora se han construido.

Por otra parte, si la tierra no estuviera rodeada de aire, sería más fácil arrojar al espacio algo, con tanta fuerza que aquí ya no pueda atraerlo, pero no siendo así, el aire hace retroceder todo cuanto se lanza.

Tampoco se puede tirar una pelota a gran profundidad en el agua, y eso puede darnos idea de la manera como el aire daría un impulso de retroceso a la bala de cañón, si hubiéramos intentado disparar desde la tierra.

Conocida es la famosa novela de Julio Verne, en que el novelista presenta a varios heridos que se propusieron viajar en la tierra a la luna, metidos en una gran bala de cañón.

¿A dónde iríamos si fuéramos despedidos de la tierra?

La manera de imaginar cómo podríamos ser despedidos de la tierra, sería suponer que alguna otra fuerza se opusiera a la de atracción, destruyéndose ambas. Si esto pudiera darse
y saltásemos dentro de casa, tocaremos con la cabeza en el techo, saltando fuera de ella, nos lanzaríamos directo hacia el espacio, recorriendo un largo camino en el que la resistencia del aire, nos obligaría a movernos cada vez más despacio, hasta que, al fin, donde terminaríamos en una región saltandocompletamente fría. Pero supongamos que no sólo cesa la tierra en su atracción, sino también el aire en su acción de resistencia, entonces al menor salto que diéramos nos remontaríamos indefinidamente por el espacio.

Esta es la única manera como podríamos caer de la tierra. Si saltásemos con la misma oportunidad con que fue disparado el cañón de Julio Verne, podríamos viajar hacia la luna, hasta llegar a una distancia suficiente para ser atraído por ella, en la cual caeríamos por necesidad, con tal ímpetu, que moriríamos estrellados, máxime no teniendo la luna aire que suavizarse la caída.

De no suceder esto, iríamos a parar al sol; así como si la tierra cesase de moverse alrededor de ese astro, en el mismo astronauta_muere_espacio_nasamomento caeríamos en él.

Otras muchas cosas no sucederían: si, por ejemplo, cesase la atracción de la tierra, podríamos dar vueltas y más vueltas alrededor de ella, como si fuésemos una segunda luna, pues ya sabemos que en realidad la luna se desprendió de la tierra en sus orígenes, empezando entonces su movimiento alrededor de ella.

 

 

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