¿Nueva solución para la contaminación de carbono?

Los investigadores que trabajan en Islandia dicen que han descubierto una nueva forma de atrapar el dióxido de carbono, gas de efecto invernadero (CO 2 ) a gran profundidad: cambiándola en la roca. Los resultados, publicados esta semana en la ciencia muestran que la inyección de CO 2 en rocas volcánicas conocidas como el basalto desencadena una reacción que se forma rápidamente nuevos minerales de carbonato-potencialmente encerrando el gas siempre. La mayoría de las otras pruebas de la captura y almacenamiento de carbono (CCS) han tenido lugar en las formaciones de arenisca. Pero la piedra arenisca es demasiado químicamente inerte para fomentar CO 2 reacciones -trapping, y los científicos se preocupan de que el gas inyectado en que pueda haber fugas de nuevo a la atmósfera. Los científicos dicen que los nuevos resultados podrían ayudar a resolver algunos de los problemas técnicos que han mantenido los proyectos de CAC de ser un éxito comercial. Pero dicen que el principal obstáculo de alto costo es uno que sólo los cambios en la política pueden superar.

Capturar el dióxido de carbono emitido por las industrias e inyectarlo a más de mil metros de profundidad, para con ello reducir la contaminación que provoca el calentamiento global, promueven a través de un taller de carácter internacional que se imparte aquí por parte de expertos de Australia, Canadá y Estados Unidos.

El evento, organizado por la Universidad de Sonora, ha creado una gran expectativa a nivel mundial pues ubica a esta técnica como  la posible solución al efecto invernadero que está provocando 
desequilibrios en el clima del planeta tierra.

“Tiene unas tres décadas que apareció en el mundo, y comenzó como una medida de recuperación mejorada de hidrocarburos, y fue en Noruega donde se dio el primer proyecto de Captura, Uso y Almacenamiento de CO2 (CCUS por sus siglas en inglés)”, dijo Jazmín Mota, directora de Tecnologías Limpias de la Secretaría de Energía.

“Nació ante la aparición de impuestos sobre las emisiones a industrias como la petrolera, cementera y minera, entre otras”, mencionó, “pues les resultaba más barato capturar esas emisiones que pagar los impuestos”.

Añadió que esta técnica comenzó a trabajarse hace apenas unos dos años en México, y ahora se pretende difundirla entre las personas que de alguna manera tendrán participación, como es el caso de industrias como las mencionadas y los profesionales de las ciencias de la tierra y otras carreras afines.

Explicó que con este tipo de tecnología se instala una planta de captura en la industria, directamente en los tubos o a las chimeneas, para pasarse por un proceso químico en el que se separe el CO2 para comprimirlo y enviarlo por tubería hacia el sitio que se haya identificado geológicamente aceptable y adecuado para inyectarlo a más de 1,000 metros de profundidad, donde se encapsula y se sella.

Dijo que para establecer el lugar ‘adecuado’, se realizan estudios muy complejos, pues el punto debe cumplir con una serie de criterios geológicos que garanticen que no hay ningún riesgo de fuga.

Comentó que esta técnica ya la aplican industrias en Noruega, Canadá, Estados Unidos, China, Australia y algunos países de la Unión Europea y de los Emiratos Árabes, y que en la difusión y aplicación en México participan también instituciones como Pemex, el Instituto de Investigaciones Eléctricas, el Instituto de Investigaciones Nucleares, el Instituto Mexicano del Petróleo y las universidades, entre otras.

“Esperamos iniciar el próximo año con un proyecto piloto de captura de CO2 en terminales de Poza Rica o en Dos Bocas, en Veracruz, para experimentar y conocer la tecnología, aunque la intención no es sólo desarrollar la técnica, sino que nosotros mismos podamos hacerla. Dentro de todo este proyecto, en México estamos trabajando a la punta”, expresó, y dio como ejemplo el taller que se desarrolla este jueves y viernes en las instalaciones de la Universidad de Sonora.

Recordó que en la tarea de disminuir la contaminación por CO2 en el mundo, la responsabilidad no sólo es de las industrias, pues todos, desde nuestro hogar, podemos poner ‘un granito de arena’ para contribuir en la tarea de aminorar las consecuencias del efecto invernadero.

Precisó que el simple hecho de desconectar cualquier aparato que se alimente de energía para funcionar, ya es una ayuda, pues “cada vez que se consume energía para hacer funcionar un aparato electrónico, se produce dióxido de carbono”.

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