¿Por qué no vemos nuestro aliento los días cálidos?

Sabemos que la temperatura del aliento que tenemos es superior a la del aire que nos rodea; pero, mientras aquella se conserva sensiblemente a76fwt7cuaa4jj7constante, la del ambiente experimenta notables variaciones. A veces es tan elevada, que no ejercen una influencia visible sobre el vapor de agua que contiene nuestro aliento, por eso nada notamos pero cuando el tiempo es frío, este vapor de agua se condensa y forma pequeñas nubes, que son las que vemos. Es el agua en estado gracioso y, no nuestro aliento, lo que ha sido dirigido por el frío.

En los días calurosos, nuestro aliento contiene exactamente la misma cantidad de vapor acuoso que en los días fríos, pero este no se condensa al salir al exterior. Sin embargo, si tomamos un trozo de cristal, o un espejo, aún en los días cálidos, y arrojamos nuestro aliento sobre el, su superficie se empaña por la misma razón explicada anteriormente, y volveremos a ver nuestro aliento.

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